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El punto de partida es la selección del algodón. En Argentina se produce un algodón de excelente calidad, ya que tiene la mejor combinación de clima y condiciones de suelo para este cultivo.
El origen se ubica en Sudamérica, Asia y África en forma casi simultánea. Existen diferencias botánicas debido a la adaptación a diferentes zonas. Colombia fue un centro productor de esta fibra, por los indígenas Muiscas y Guanes. Es la fibra de semilla más importante, sin lugar a dudas. Los primeros tejidos elaborados con algodón datan del primer milenio antes de Cristo, siendo los más antiguos los de América. En la zona andina, existen tejidos de algodón hallados en Nazca y Paracas, de inmensurable valor. En Japón, el algodón se utiliza desde hace muchos siglos como el mejor relleno para descansar, complementado por los tatamis, que son unas bases de esterilla rellenas de fibras vegetales tamizadas.

 

Propiedades: Es la más elástica de las fibras vegetales. Con la humedad su resistencia aumenta de un 10 a 120%. Expuesta a aire seco a 144 °C se descompone gradualmente. Es resistente a los álcalis que se usan en diferentes procesos a los que se someten las fibras  (jabones y detergentes). Los ácidos fuertes destruyen el algodón. Es resistente a los solventes orgánicos y a los usados en los procesos quitamanchas. Una prolongada exposición al sol amarillea la fibra y la daña, sobre todo con la humedad, motivo por el cual es recomendado guardarlo en lugar seco y oscuro. Además así se evitan también los hongos y las bacterias.

Desmotado: La desmotadora, inventada en 1793 por Eli Whitney, separa la fibra de algodón de semillas y otros materiales extraños antes de embalarla y comercializarla. El diseño funcionó tan bien que apenas ha cambiado desde entonces. Cuando el algodón llega a la planta desmotadora, se carga en el edificio por medio de conductos colocados en los camiones y remolques. En muchos casos, pasa primero por una secadora que reduce el contenido de humedad para facilitar las siguientes operaciones. A continuación pasa a unas máquinas que separan del algodón toda la materia extraña: suciedad, restos de hojas, etc. El algodón limpio entra en las desmotadoras, que separan la fibra de las semillas. Por último, las fibras se empaquetan en fardos

Listo para viajar:

Una vez empaquetado en fardos, el algodón es transportado en grandes camiones hacia los destinos de procesamiento. Así es como nosotros recibimos el material. En este punto hay dos temas críticos: la humedad y los insectos. Si el material ha sido debidamente acopiado y transportado, es evidente al tacto y en su aspecto. Si ha sido expuesto al sol en demasía, la fibra es de color amarillo. Si ha sido atacado por la humedad, el olor es fuerte y pestilente, además de presentar cúmulos de fibra endurecida. Para detectar la presencia de insectos, se toman muestras al azar de todos los fardos, y si se detecta algún bicho, el fardo es automáticamente  aislado para limpiarlo.

El próximo proceso es el manteado, es decir, el proceso en el cual la fibra se teje en forma de manta. Este proceso previene la disgregación de la fibra. El algodón tiene fibra corta, y si no fuera tejido en mantas, tendería a separarse, a concentrarse en los bordes del futón, dejando vacías las zonas alrededor de las costuras y áreas que reciben la mayor carga. La manta se teje con una apertura equilibrada, ni tan cerrada que sea demasiado sólida, ni tan abierta para que se desarme con facilidad. Además, la apertura de la fibra va a dar lugar al aire para que al alojarse entre las fibras, actúe como regulador de temperatura.

Las mantas se superponen hasta lograr el espesor deseado. El promedio de peso de un futón de 2 plazas es de 25 Kg. Se pueden agregar placas de espuma de poliuretano (recomendamos las de tipo soft, por ser resistentes a las impresiones), placas de látex, resortes o espuma de látex,  especialmente para personas pesadas. En esta etapa también se extraen muestras al azar para comprobar la presencia de insectos. Para los más exquisitos, se pueden agregar flores o hierbas secas y aceites esenciales que actúan según los principios de aromaterapia, relajando, energizando y armonizando.

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